CATEDRAL

La catedral construida en el s. XIII,  sobre una antigua mezquita.

Podremos encontrar valiosas pinturas, de Goya y Salvador Maella, retablos góticos de Vicente Macip,

piezas de orfebrería como la custodia de1300 kilos y 4 mts. de altura, que cuenta exactamente 5kgs. de oro, 600 kgs. de plata, 100 grs. de platino y piedras preciosas, 500.000 horas de trabajo.  Reliquias como el "santo grial", en la capilla del Santo Cáliz.

En el trascoro se conserva el brazo disecado de San Vicente Mártir, del s. IV, patrón de la archidiócesis de Valencia. Y otros objetos y pinturas de un gran valor artístico....

Enterramientos, como el poeta Ausis March, don Alfonso, primer hijo de Jaime el Conquistador, Andreu de Albalat, obispo que puso la primera piedra de la catedral y el último don Marcelino Olaechea que murió en 1970, etc....

LOS FRESCOS DE LA CATEDRAL   Hallazgo

 Ya se pueden visitar los Frescos de Paolo de San Leocadio, inaugurados el 8/02/07 para el disfrute de todos los visitantes

Antes de la restauración ----------------------------Pinturas renacentistas después de la restauración

        El 21 de mayo de 1469, un incendio en el altar mayor de la catedral de Valencia consumió el retablo de plata y carbonizó las pinturas creadas por diferentes artistas en la primera mitad del siglo XV. De inmediato, el Capítulo de la Seo inició el proceso de reconstrucción de cuanto se había destruido.
La búsqueda incesante de maestros que iniciasen obras de tan elevada envergadura finalizó en 1472 con la llegada del nuevo obispo-cardenal Rodrigo de Borja, quien, procedente de Italia, trajo consigo a los maestros italianos Francesco Pagano, Paolo de San Leocadio y Riquart, especializados maestros en pintura al fresco. Los miembros del Capítulo de la Seo exigieron a los tres artistas una demostración de su talento. El Capítulo se convenció de la calidad de las muestras realizadas por Leocadio y Pagano, a los que se encomendó la realización de los frescos. Del tercero, el maestro Riquart, no se tienen más informaciones.

El contrato, aceptado por los dos maestros, concretaba un precio final de tres mil ducados y establecía como plazo fijado para la realización de estos trabajos de seis años. Es decir, hasta el mes de julio de 1478.

 Ante el mal estado en que se encontraban las pinturas, el arzobispo Luis Alfonso de los Cameros decidió en la década de 1670 revocar la capilla mayor de la catedral. La renovación fue encargada al arquitecto Juan Pérez Castiel, claro exponente de la arquitectura barroca valenciana. Los trabajos se iniciaron el 12 de junio de 1674 y finalizaron el 28 de mayo de 1682.

Desde entonces, las pinturas del ábside de la seo valenciana han permanecido ocultas.
El 22 de junio de 2004 supuso un nuevo avance en la historia de la catedral de Valencia debido al hallazgo del más importante conjunto de pintura italiana en Valencia, una ‘novedad’ de quinientos treinta y un años de antigüedad. Estos frescos, situados en el ábside, han permanecido todo este tiempo ocultos bajo una superficie construida en el último tercio del siglo XVII.

La idea de encontrar estas pinturas, que los historiadores y restauradores creían destruidas o no conservadas, estuvo presente en los trabajos de limpieza y restauración del presbiterio de la catedral de Valencia que desarrolla la conselleria de Cultura, Educación y Deporte a través de la Fundación La Luz de las Imágenes.

La profesionalidad y la diligencia de un grupo de restauradores, ayudados por la tecnología, fueron factores claves para lograr localizar las pinturas murales, que, a pesar del tiempo transcurrido y de las superposiciones, se encontraban en muy buen estado.

Los ángeles músicos

asombran al mundo

Especial Frescos - Entrevista

Cara a cara con los ángeles

 

 



El catedrático de Liturgia, Jaime Sancho es una de las personas que primero contempló maravillado el hallazgo de los ángeles renacentistas que durante siglos habían  permanecido ocultos tras una doble bóveda en la catedral.

 -Don Jaime ¿cuál es el valor artístico de esta obra?
-Tiene un valor histórico y artístico excepcional, por la personalidad de quien la promovió, el cardenal Rodrigo de Borja, por el momento en que se hizo, el Siglo de Oro valenciano, en el primer Renacimiento y por la originalidad y calidad de la ejecución.

 -¿Es cierto que la catedral conserva los documentos con la firma y rúbrica de Paolo da San Leocadio y Francesco Pagano? ¿Cuánto costó la obra en su tiempo? ¿Se cumplió exactamente el contrato?
- Se conserva el documento original del contrato. No hay firmas, porque daba fe un notario. En el texto se detalla todo lo referente a la obra, los materiales y la manutención y alojamiento de los artistas. Hay una crónica de todo el desarrollo del trabajo, por lo que es una de las creaciones artísticas antiguas mejor documentadas. Se hizo un presupuesto de tres mil ducados de oro, una cantidad importante que podría ser el equivalente de ciento ochenta mil euros, pero pensemos que trabajaron durante ocho años un grupo de personas de varios oficios y que se utilizaron los pigmentos más caros, como el azul de malaquita y el oro de ley. Lo cierto es que los artistas pintaron algo mucho más avanzado que lo que imaginaban los canónigos, hubo un pleito y un arbitraje y al final todos quedaron de acuerdo.

 -¿Qué sintió usted cuando vio por primera vez a través de un agujero las pinturas?
-La primera impresión al ver la imagen en la cámara digital fue de extrañeza, “eso no podía estar allí”, más que Leocadio parecía un fragmento de Botticelli (diez años posterior); luego, al asomarme al agujero no pude menos de repetir la frase de Howard Carter al asomarse al interior de la tumba de Tutankamón: “¡Veo cosas maravillosas!”. Inmediatamente lo comunicamos al Cabildo, y éste al Sr. Arzobispo y también se informó al M.H. Sr. President Camps, que estaba esos días en Polonia. Ambos estuvieron en la catedral al día siguiente del hallazgo. La conciencia de la importancia del encuentro con los antiguos frescos se fue incrementando en poco tiempo a medida que eran vistos por expertos españoles o internacionales, directamente o a través de los medios de comunicación, especialmente por Internet. Aquel 22 de junio de 2004 será inolvidable en mi vida.

 -¿Cree que la iconografía de los ángeles de la catedral puede llegar a convertirse en un distintivo de Valencia como la estatua de la Libertad lo es. de Nueva York?

-Son cosas diferentes, la estatua de la Libertad sería algo externo y monumental, como el Micalet o la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Estas pinturas son algo más íntimo, pero podrían llegar a unirse a Valencia, salvando las distancias, como ‘El entierro del conde de Orgaz’ del Greco y Toledo, o la ‘Ultima Cena’ de Leonardo da Vinci y Milán.

 -El arzobispo de Valencia, monseñor García-Gasco bendecirá la restauración la próxima semana ¿Puede adelantarnos cuál es el significado de esta bendición y cómo se realizará?
-Propiamente, será una bendición ‘ascendente’, ante todo una acción de gracias a Dios por el feliz término de esta restauración y por el reinicio del culto en esta importante parte de la catedral.

 -¿Cuál fue la opinión general de los expertos en el reciente simposio sobre esta restauración?

-Todos ellos alabaron el trabajo realizado, tanto en el interior como en el exterior del ábside de la catedral. Se destacó la necesidad de descubrir los frescos para restaurarlos. Ahora se pide un tiempo de tranquilidad, para disfrutar de la contemplación de estas imágenes y sentir cómo se integran en el conjunto catedralicio. En la catedral conviven varios estilos, pero cuando las obras de arte son auténticas, acaban ‘haciéndose amigas’.

 -¿Es verdad que una experta lloró al ver los frescos de la catedral?

-Así es, una de las máximas expertas españolas en restauración de pinturas confesó emocionada en el simposio que no pudo evitar las lágrimas al ver nuestros ya famosos ángeles músicos. Y así lo dicen todos los que han subido a verlos de cerca: “es como estar en el cielo”, “tienen vida”, “no te cansas de contemplarlos y descubrir detalles nuevos”. Yo mismo, obviamente, tengo ganas de que desmonten el andamio; pero por otra parte me da pena perder ese contacto cercano y dialogante que hemos mantenido con esos ángeles durante estos casi tres años.

 

¿Quiénes fueron los artífices de los Frescos de la Catedral?

Rodrigo de Borja (1432-1503).

 Nacido en Xàtiva comenzó sus estudios en la ciudad de Valencia, pero muy pronto se fue a Roma a vivir con su tío Alfonso de Borja que se convertiría en el Papa Calixto III. En 1456 fue nombrado cardenal diácono de San Nicolás y a finales de ese mismo años, Calixto III lo designa legado suyo para los Estados de la Marca de Ancona, donde demostró sus dotes de gobierno. El 1 de mayo de 1457 le confió el cargo de vice-canciller de la Iglesia romana.
Al ser nombrado obispo de Valencia tomó posesión de la Diócesis el 21 de julio de 1458, por medio del canónigo de la catedral, Antonio Bou. Consciente de la potencia económica y religiosa de la Valencia del siglo XV, Rodrigo de Borja viajó en 1472 desde su residencia en Roma a su diócesis en Valencia, con la firme idea de introducir allí los cánones del Renacimiento italiano y renovar un ambiente cultural todavía dominado por el Gótico tardío.
Fue elegido Papa en el cónclave del 11 de agosto de 1492 y pasó a llamarse Alejandro VI. Como Papa mostró sus dotes de gobierno. Promovió la Cruzada contra los turcos, se preocupó por la divulgación del Evangelio en las nuevas tierras descubiertas de América, estableció, con la bula ‘Inter caetera’, los límites entre España y Portugal, fomentó la reforma de las órdenes religiosas, y celebró el Año Santo de 1500.

 Paolo de San Leocadio (1445-1520)

Fue uno de los primeros maestros en introducir en España el estilo del Quattrocento italiano. A él se deben las pinturas de los ángeles. Nació en la localidad italiana de Reggio Emilia hacia 1445. Recibió gran influencia pictórica de Ancrea Mantegna y Cosme Tura.
Llegó a Valencia el 19 de junio de 1472 con apenas 25 años de mano del cardenal valenciano Rodrigo de Borja y acompañado del también pintor Francesco Pagano. Se casó dos veces. De su primer matrimonio tuvo un hijo llamado Peret Pau (documentado en 1478 todavía como lactante), del que apenas hay información y del que se cree que nunca llegó a trabajar con su padre. De su segundo matrimonio nació Felip Pau de Sant Leocadio.
Se cree que a partir de 1492, cuando fallece su segunda esposa, contrae nupcias con la noble valenciana Isabel López de Perona, con quien tuvo dos hijas y un hijo, Miquel Joan, que también llegaría a ser pintor (su nombre está documentado en la catedral en 1573).
A parte de los frescos del ábside del altar mayor de la catedral valentina, su ‘Virgen del caballero de Montesa’ es otra de las primeras obras en las que aparece sensación de perspectiva.

Francesco Pagano

(No se dispone de imagen)

Es el autor del programa decorativo, de las estrellas doradas y en general de la prolífica decoración de las pinturas del ábside del altar mayor de la catedral valentina. Poca cosa se sabe de la biografía de este italiano.
Se ha especulado diciendo que podría haber formado parte de la corte de Ferrara, junto a Paolo, o vinculados al magisterio de Cosme Tura y Francesco del Cossa, pero también es probable que hubiera trabajado en Roma. Así se deduce de la referencia ‘habitant en Roma’ que aparece en el testamento que Pagano realizó en Valencia en 1476. Se supone, que Pagano trabajó en la llamada Camere delle Stelle muy parecida en colores y en estilo a las estrellas doradas sobre fondo azul que aparecen en los frescos.
En su testamento, Pagano no nombra ni a mujer, por lo que se deduce que no estaba casado, ni a familiares. Pero sí reconoce una deuda sobre su socio Paulo de Regio. De lo escrito en su testamento también se puede asegurar que era mayor en edad que Leocadio y que, por tanto, debió de actuar como portavoz oficial del proyecto. Su salud era delicada y sus relaciones con Leocadio debieron deteriorarse al final de sus días.
Tras el cobro del finiquito, el 22 de diciembre de 1481, el nombre de Francesco Pagano desaparece de los archivos valencianos. Supuestamente volvió a su país de origen donde desarrolló una considerable actividad pictórica.